La alegría reúne, pero el dolor une.

Resumen:

El presente artículo presenta un análisis de los paradigmas que sustentan el terrorismo de Estado, que conlleva la dictadura, resultado de una crisis de dominio, teniendo como base la cosmovisión, el patriarcado y el Estado/Nación/capitalista hegemónico, creando a través del tiempo las crisis de Estado, crisis optima para un caldo de cultivo beligerante contra la población que no asimila cambios sociales injustos e inequitativos, expresada a través del terrorismo de Estado, finalmente ¿Qué hacer…?

Palabras clave: Cosmovisión, patriarcado, Estado nación, hegemonía, violencia.

Abstract:

This article presents an analysis of the paradigms underpinning the State terrorism associated with the dictatorship, result of a crisis of domain having as base the worldview, the Patriarchate and the hegemonic State/nation/capitalist, creating crises of State over time, crisis ideal for a breeding ground of belligerent against the population that no unfair and inequitable social changes expressed through State terrorism, finally what to do…?

Key words: worldview, patriarchy, State nation, hegemony, violence.

Nora Ibarra Araujo. Médica general, Maestra en epidemiología, Diplomada en Antropología Médica. Facultad de Medicina UNAM.  Sus líneas de trabajo son estudios de género y salud, violencia y lesiones, promoción de la salud, comunidad y alimentación. Ibarranora9@gmail.com

 

Elsa Muñiz señala que:

La historia hecha por las mujeres es un trabajo difícil, si consideramos que aún en nuestros días se conciben a las mujeres como un grupo social al cual se le establecen patrones, comportamientos de conducta, restricciones legislativas y papeles definidos por las costumbres. La recuperación histórica de las mujeres debe comprender, que la experiencia histórica del sexo femenino no puede concebirse, obligadamente, igual a la del hombre. (2004: 31)

Cosmovisión

Toda ideología, entre ellas la violencia, tiene como sustento una cosmovisión, concepto creado a partir del siglo XIX, Lenkersdorf (1998), dice que la humanidad necesita una guía para entender su presencia en este espacio/tiempo, la cosmovisión nos da una perspectiva de ubicación, una forma de entender la realidad cotidiana en que vivimos, donde están involucrados, mente, sentidos, cuerpo, sexualidad, costumbres, aspiraciones y lenguaje. El lenguaje hace evidente la subjetivad de las personas, el cómo se percibe y expresa esta realidad El autor aprecia que existen dos estructuras sintácticas de manera general; 1) las lenguas hegemónicas, (inglés, francés, español, etc.) donde el rasgo común de todas ellas es la estructura sintáctica: SUJETO –> OBJETO, en el cual el sujeto es conocedor y quién ejecuta la acción, y el objeto de conocimiento está sujeto a las decisiones del sujeto. Este sujeto de conocimiento parcializa y divide al objeto para detectar comportamientos o los objetivos de estudio, la relación es vertical, utiliza el yo, como principal sujeto que dirige la acción hacia el objeto pasivo en donde se ejerce dicha acción, a lo que él designó apreciación objetivadora. 2) La otra estructura sintáctica, parte de una dualidad integradora es una relación SUJETO<–> SUJETO que Lenkersdorf denominó intersubjetividad. Esta forma de lenguaje revela una relación basada en el conocimiento mutuo, donde todos(as) somos conocedoras(es) de algo, todos(as) somos sujetos. Como ejemplo de estas lenguas son: el tojolabal, el vasco, maya, zoque, lenguas africanas y australianas provenientes de los pueblos originarios.

Cornejo (2009,145), señala que el lenguaje cotidiano está atravesado por relaciones sociales (de clase, sexo, edad, raza, género, etc) y es por medio del lenguaje que se ejerce la dominación simbólica, es decir, la definición y la imposición de las percepciones del mundo y de las representaciones socialmente legitimadas. El dominante, como dice Pierre Bourdieu, es el que consigue imponer la manera en que quiere ser percibido, en tanto que el dominado es definido, pensado y hablado por el lenguaje del otro, o ese que no logra imponer la percepción que tiene de sí mismo.

Quijano (2000:202), explica que esta forma de cosmovisión (intersubjetividad) en América Latina se perdió como resultado del colonialismo. Uno de los ejes fundamentales fue y ha sido la clasificación social de la población mundial sobre la idea de raza, para expresar una construcción mental básica de la dominación colonial y que desde entonces permea todas las dimensiones de vida incluyendo la racionalidad. Esa idea fue asumida por los conquistadores como el principal elemento constitutivo, fundante, de las relaciones humanas de dominación. La idea de raza, en su sentido moderno, no tiene historia conocida antes de América y fue aquí que la idea de raza fue un modo de otorgar legitimidad a las relaciones de dominación impuestas por la conquista.

De Sousa Santos (2004:5),  agrega que esta forma de pensamiento hegemónico aún vigente, basada en una perspectiva de conocimiento y un modo de producir conocimiento apegado al patrón mundial de poder conocido como Eurocentrismo, está sustentada en una serie de ausencias, es decir en una cosmovisión de ausencia, lo que el denomina las cinco monoculturas: 1ª monocultura del saber y del rigor, donde todo lo que no se apegue a lo científico no cuenta. 2ª monocultura, es la del tiempo lineal, la idea de que todo proceso e historia tiene sentido y dirección hacia un supuesto desarrollo hacia adelante, excluye diversidades de tiempos o imposibilidades de desarrollo por diversas causas. 3ª  monocultura, la de la clasificación de las diferencias, la bipolaridad que establece jerarquías sobre diversas poblaciones; blanco/negro, capital/trabajo, hombre/mujer, capitán general/cabo, blanco/negro/indígena, científico/ignorante/, heterosexual/homosexual, bisexual, transexual. 4ª monocultura de la escala, Occidente = Eurocentrismo ahora también Americanocentrismo, es decir lo sajón es lo global y lo dominante como ideal a seguir. 5ª monocultura, la de los criterios productivos: sólo la relación basado en el dinero es la única y verdadera. La cosmovisión es la base de la pirámide de la hegemonía (ver figura 1 Pirámide del dominio hegemónico).

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Figura 1

El patriarcado

Lugones aprecia que a raíz de la colonia se crea un nuevo código genérico que reemplaza la pluralidad espiritual ginecocráticas con un ser supremo masculino, como lo hizo el Cristianismo, crucial para someter a los pueblos. Allen, citada por Lugones (2008:86) sostiene que las sociedades de los pueblos mesoamericanos, pasan de ser igualitarias y ginecocráticas a jerárquicas y patriarcales, lo que requiere que se cumplan cuatro objetivos: I) La primacía de lo femenino como creador es desplazada y reemplazada por creadores masculinos, el sistema de género impuesto a través del colonialismo abarca la subordinación de las hembras en todos los aspectos de la vida. Las mujeres son definidas en relación a los hombres, el mismo proceso que las categorizó y las redujo de hembras a “mujeres” las descalificó para roles de liderazgo. II) Se destruyen las instituciones de gobierno tribal y las filosofías en las que están fundadas. III) La gente

“es expulsada de sus tierras, privada de su sustento económico, y forzada a disminuir o abandonar todo emprendimiento del que dependen su subsistencia, filosofía y sistema ritual. Ya transformados en dependientes de las instituciones blancas para su supervivencia, los pueblos y naciones originarios no pueden mantener la ginecocracia pues el patriarcado impera en la supervivencia utilizando la dominación masculina.” (Ibíd)

IV) La estructura del clan debe ser reemplazada de hecho, sino en teoría, por la familia nuclear. Con este truco, las mujeres líderes de los clanes son reemplazadas por oficiales machos elegidos y la red psíquica creada y mantenida por la ginecocentricidad no autoritaria basada en el respeto a la diversidad de dioses y gente es destruida.

 Estado nación/Capitalista-neoliberal

Es así como se va constituyendo en América Latina, un nuevo imaginario de identidad, específicamente el Estado se constituyó en torno a la burocracia civil y militar. Durante la colonia, la vida se encontró bajo la tutela de la burocracia española quién intervino en todas las dimensiones de la sociedad, reguló la vida económica, gobernó la vida política, ejerció un fuerte control cultural (inquisición) y aseguró el predominio militar. Entre la década de 1920 a 1940, se inicia la ideología del Estado Nación y con ella la idea de modernidad y desarrollo, donde el Estado viene a ser un sistema de gobierno, en términos jurídicos constitucionales  dado por un territorio delimitado, una población y un gobierno central que ejerce el poder sobre ambos (territorio y población) representando una soberanía nacional.

“Ante esta forma de nacimiento del Estado/nación, quién no es ni plenamente soberano (dominación externa) ni plenamente nacional (ciudadanía restringida), se implanta y profundiza el modo capitalista de producción, se crea una simbiosis de la burguesía comercial e industrial con el aparato estatal y se desplaza los sectores tradicionales de producción. Se promueven estrategias de industrialización, dinamizada por una política de redistribución (mercado interno) que permite una movilización de las masas populares urbanas para la producción de recursos y servicios”. (Lechner, 1977:391)

El Estado/nación/capitalista/neoliberal relaciona como correcto el poder hegemónico externo y  la estructura de dominación interna, esto provoca que no se construya un devenir de Estado nacional propio, autónomo, idiosincrático.  Construir un Estado Nacional supone un proceso de emancipación que generaría un proyecto histórico a partir de la práctica popular. Como señala Lechner (Ibíd) en América Latina se constituye un doble movimiento de dominación externa-interna (negación de lo nacional y afirmación de lo no-nacional).

Generando un capitalismo subdesarrollado[2], esta dominación del capital se expresa a su vez en una dominación política-cultural, porque imponen su interpretación del mundo, su modo de vida, que identifica el desarrollo capitalista con el progreso histórico. Tienen la hegemonía del proceso mundial, porque logran definir las tareas de la humanidad. América Latina al no lograr independizarse económicamente, no logra emanciparse políticamente. En la ausencia de la ejecución de alternativas, se conforma día a día la hegemonía externa. (Ibíd:402)

El neoliberalismo nació después de las segunda guerra mundial (1944), su creador Friedrich Hayek  propone un ataque apasionado contra cualquier limitación de los mecanismos del mercado por parte del Estado, el objetivo fue proponer un Estado que mantenga fuerte su capacidad para romper sindicatos y el control del dinero, pero deberá limitarse en lo referente a los gastos sociales, en la operatividad se elevaron tasas de intereses, disminuir los impuestos altos sobre los ingresos altos, desempleo masivo, aplastamiento de huelgas, formulación de nuevas legislaciones federales antisindicales, recorte de gastos sociales y privatizaciones de paraestatales (1973-1990). (Anderson, 2003:4) lo que acarreó una serie de desigualdades sociales y empobrecimiento. Chile fue testigo de la primera experiencia neoliberal sistemática del mundo, bajo la dictadura de Pinochet (1973-1990). (Anderson, 2003:7)

Crisis de hegemonía

Los Estados-nación son vehículo para la transmisión de la estructura y la cultura, incluyendo el patrón de la violencia; se trata de algo similar a la transmisión del comportamiento violento dentro de una misma familia: las ciencias sociales, específicamente el trabajo social, señala que estos fenómenos se comportan como fractales (Machín,2000:42). Ejemplo: conocemos el comportamiento del ciclo de la violencia de pareja y semejante círculo ocurre en el fenómeno del autoritarismo y golpes de Estado (ver figura 2, círculo de la violencia en la pareja y círculo de la violencia en comunidades y pueblos).El conflicto se extiende por todos los niveles de la organización humana, desde la intrapersonal, inter-local, intrarregional e incluso intraglobal.

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Figura 2

Retomando, la crisis de la hegemonía, esta es visualizada como fracaso u obstáculo por la elite para controlar el desarrollo social, el concepto de crisis está determinado por dos hechos.

  1. Momento Interno: la agudización de las luchas de clase, que desestabiliza la estructura de dominación, sin poder crear un nuevo orden.
  2. Momento externo: La internacionalización del capital, que transforma el proceso de acumulación e impulsa un reordenamiento de las economías locales.

El Estado queda reducido al aparato de dominación (burocracia) al servicio de una hegemonía externa. La racionalidad del aparato estatal es evitar la construcción de una dirección político-moral, que cuestione la vigencia de la hegemonía externa. (Lechner, 1977: 397)

Es un Estado sin contenido normativo-moral, o sea sin legitimación en la practica social. Su relación con la práctica social es una relación de dominación. Los estallidos sociopolíticos son consecuencia de una re-estructuración económica y que deben ser analizadas como un momento del reordenamiento del mercado mundial (Lechner, 1977:404)

Esta reducción del Estado al aparato estatal es la otra cara de la crisis. El aparato estatal no sintetiza las contradicciones de la Sociedad Civil, dado que la heterogeneidad estructural impide basar el orden en la praxis social, se impone el orden coercitivamente, a través de mitos Unitarios (Doctrina de Seguridad Nacional) a hechos concretos de dominio militar (Guerra Preventiva de Seguridad Nacional) (Zalazar, 2011:2), todo esto para mantener el  statu quo, la burocracia cívico-militar debe evitar la construcción de una hegemonía, la burguesía dependiente no puede construir hegemonía; solo las fuerzas populares pueden llegar a ser una fuerza hegemónica. Es, por lo tanto, contra ellas, que se dirige la estrategia de unificación y pacificación del aparato estatal. Se trata de impedir una resolución de la crisis de hegemonía que desemboque en la transformación del orden vigente.

Para el fenómeno de la violencia, Galtung (1998:2) propone, de manera específica, construir planteamientos teóricos para analizarla desde tres variantes: violencia estructural, violencia cultural y la violencia directa o personal, las cuales se encuentran estrechamente vinculadas entre sí. La violencia estructural se refiere al marco institucional, es decir, a las construcciones sociales creadas en muchas áreas de la vida: alimentación, ingreso, educación, servicios médicos, legislación, etcétera. Tales estructuras se erigen, mantienen y, eventualmente, se transforman en un esquema de desigualdad; la capacidad de distribución de esos recursos está repartida de manera desigual y ésta es la base de la violencia estructural. En la medida en que las estructuras sociales perpetúan patrones de desigualdad (entre sexos, razas, clases, pueblos) la violencia que ahí se gesta tiende a reproducirse a sí misma y las víctimas forman parte del mismo proceso, independientemente de que su actitud sea de aceptación, indiferencia, rechazo o confrontación. Por otra parte, según este autor, respecto a la violencia cultural,  hay seis ámbitos en donde ésta puede identificarse: la religión, la ideología, el arte, el lenguaje, la ciencia formal y la ciencia empírica. La violencia directa o personal, se presenta entre dos individuos, es decir, en las relaciones cara a cara. La interacción no se da de manera aislada, sino que está inmersa en un contexto social específico. (Ver figura 3)

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Figura 3

Creando el caldo de cultivo

Ya están identificados los elementos que confluyen para desatar un proceso dictatorial, por un lado se encuentra una serie de intervencionismos externos que presionan la imposición de cambios en la economía internacional con repercusión a nivel nacional, regional y local sobre los Estados/nación latinoamericanos (Hasam, 2009:51). A su vez, el Estado/nación entra en crisis por la ausencia de una dirección político-económica significativa para la población, la ausencia de una sociedad civil informada de manera crítica y reflexiva sobre los problemas, la heterogeneidad de la misma genera una disgregación social que no puede crear un bloque ideológico, que cohesione la sociedad en torno a un sistema de símbolos, valores y normas. Por consiguiente “no hay un punto de referencia en qué fundar las reglas básicas de procedimiento para la acción política”. (Lechner, 1977:407).Por otro lado la acumulación de poder en partidos incapaces de diseñar una propuesta hegemónica, el acceso paulatino e impositivo de las fuerzas armadas al gobierno para modelar a la sociedad a su imagen y semejanza, caracterizado por mantener un sistema de violencia, jerarquías, imposición de castigo físico, sobre militares y conscriptos, es decir sobre toda la población masculina de cada soldado, cada cabo, cada oficial, en su proceso de asimilación y entrenamiento aprende la prepotencia y arbitrariedad del poder sobre su propio cuerpo y dentro del cuerpo colectivo de la institución armada, esta aceptación tácita de la violencia se aprende a través de una obediencia incondicional junto con una cadena de mando asimétrica, los riesgos y responsabilidades son diferentes, más grandes para los soldados, en la zona de combate que para los oficiales que permanecen en un bunker, sin mencionar a los políticos que están en casa y solo se dedican a establecer los parámetros de la guerra. (Calveiro, 2004:6)

Como una forma de resistencia ante esta nueva visión impuesta nacen las guerrillas, que tras una excelente descripción, Calveiro señala que las limitantes de los movimientos guerrilleros de los 70’s-80’s quedaron atrapadas tanto por la represión como por su propia dinámica y lógica internas.Ambas las condujeron a un asilamiento creciente de la sociedad. Entre los errores revisado por parte de Calveiro se encuentran: suponer que sólo de la acción militar nacería la conciencia necesaria para iniciar una revolución social donde la lucha armada pasó a ser la máxima expresión de lo político, y la política misma fue considerada a posteriori,  falta de participación de los militantes en la toma de decisiones, autoritarismo en las conducciones, acallamiento del disenso, predominio de la organización sobre lo político. (Ver figura 4).

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Figura 4

“Posterior a la desaparición de militantes y amigos conocidos quedan atrapados entre la deuda moral o culpa con sus propios compañeros muertos, lo que fue generando una desconfianza latente de las conducciones, pero aún así continuo la persistencia del lazo político con la organización más por temor que por convicción.” (Ibíd:9-11).

Características de la dictadura expresada en terrorismo de Estado

Toda esta situación conduce a una dictadura expresada en forma de violencia perpetrada por el Estado, queda claro que no son acciones improvisadas, ni surgen  por azar, requiere de planificación anticipada, como resultado de una coordinación de varios sectores administrativos políticos, precisan de la anuencia, coordinación o disposición de poderes municipales, estatales y federales; de agentes del ministerio público federal, de jueces, de servicios médicos, de fuerzas complementarias y de autoridades carcelarias. Esta coordinación multisectorial tampoco puede ser improvisada inopinadamente. No son operativos de alto riesgo militar ni policiaco, pues la sorpresa y la superioridad de armamento, más los estudios previos para su aplicación en las zonas ya vigiladas y analizadas no suponen una resistencia peligrosa ni real. “Son operativos de amedrentamiento y sometimiento inmediato” (Montemayor, 2008). Otra herramienta útil utilizada para tal objetivo corresponde a “los medios de información a través de su complicidad e incluso la distorsión generada por televisión, radio y prensa escrita” (Majfud, 2008).

 “Un actor perjudicial no solo implica el trauma que sufre la víctima, sino también la culpa del perpetrador”, (Galtung, 1998:4). Al percibir de forma inconsciente un grado de culpa se inicia toda una maquinaria que redima la conciencia y la responsabilidad. Las cabezas dan unas órdenes con las que no toman contacto. Los ejecutores se sienten piezas de una complicadísima maquinaria que no controlan y que puede destruirlos, es así  que da la impresión que el campo de concentración es una maquinaria de destrucción que nadie puede detener.

“Nuevamente las jerarquías: dentro del mismo campo de concentración la organización jerárquica esta basada en líneas de mando, una máquina que se percibió “imparable” construida por ellos mismos, cuyo mecanismo los llevo a una dinámica de burocratización, rutinizacion y naturalización de la muerte”. (Calveiro, 2004:9-22)

En suma es un dispositivo para acallar quejas, inconformidades, para acallar conciencias, previamente entrenados para el silencio, la obediencia y la muerte.

El dispositivo de los campos se encarga de fraccionar, segmentarizar su funcionamiento para que nadie se sintiera responsable.

“Mientras mayor sea la cantidad de personas involucradas en una acción, menor será la probabilidad de que cualquiera de ellas se considere un agente causal con responsabilidad moral. La fragmentación del trabajo “suspende” la responsabilidad moral, aunque en los hechos siempre existen posibilidades de elección aunque sean mínimas ” (Calveiro, 2004: 25).

Todos descargaban su responsabilidad de alguna manera. La responsabilidad la transferían a los militantes populares y, fundamentalmente, a las direcciones partidarias, por que no cedían. Es decir, consideraban que la tortura era necesaria ante la resistencia de la gente

El uso del lenguaje, que puede indicar una serie de violaciones a los derechos humanos, son reemplazados por otras palabras que les ayuda a los victimarios, a aliviar la responsabilidad; tortura por se interroga, matar por se manda para arriba, secuestro por se chupa, asfixia por submarino, masacres colectivas por traslados, cochecitos, ventiladores, personas por bultos, paquetes, subversivos, cuartos de tortura por quirófanos, encapuchados por entabicados. (Calveiro, 2004: 9-24)

Ningún Estado quiere situarse abiertamente en contra de los principios jurídicos universales de salvaguardar la libertad, y por ello en tantas ocasiones decide actuar burlando la ley mediante la impunidad [3] derivada de la “manipulación de los tribunales de justicia” (Botella, 2003:2). Las denuncias interpuestas no son investigadas o no hay elementos para generar una línea de investigación, los funcionarios públicos intimidan a las familias sugiriendo que debe haber alguna razón justificada por la cual fue desaparecido (como participar en actividades ilícitas), negativa a investigar, incluso el mismo ministerio público les llega a recomendar que no presenten denuncias formales. (Informe sobre la desaparición forzada en México (ISDFM), 2011:21)

“La violencia directa refuerza la violencia estructural y cultural. En especial, el odio y la adicción a la venganza a causa del trauma sufrido por parte de los perdedores, así como más sed de victoria por parte de los vencedores”. (Galtung, 1998:2)

Conclusiones… ¿Qué hacer?

Como señala Pilar Calveiro(2004), siempre van a existir pequeños espacios, puntos de fuga, donde el poder más irascible no podrá llegar. Hagamos nuestros estos puntos de fuga y continuemos la labor que muchas mujeres de diferentes pueblos y naciones han empezado a construir. Construyamos una nueva sociabilidad, comencemos con la intención, con nuestro lenguaje, con nuestra actitud, hagamos cambios de paradigmas desde una cosmovisión incluyente, multicultural, semejante a la de los pueblos originarios.

Recuperemos el simbolismo femenino en diversos contextos, el disfrute de la sexualidad, la decisión personal y de pareja de la procreación o no, reconozcamos el saber de las mujeres en su diferentes contextos (rurales, urbanas, políticas, amas de casa, académicas y culturales), favorecer la sororidad, el derecho al salario, prestaciones, jubilación, descanso semanal, aguinaldo y vacaciones a las amas de casa. Derecho a potenciar el desarrollo humano cultural en el arte, en la ciencia formal e informal, así como impulsar un cambio en el sistema económico basado en micro economías regionales a través de otros sistemas locales como el trueque, intercambio de servicios, la faena. Desestructuremos la doble moral, el marianismo (la madre-esposa), la virginidad, la culpa, el dolor constante, respetemos la palabra de las mujeres, sobre todo de las mujeres que inician procesos de discursos, ejercitemos la escucha, recuperemos espacios de participación y hagámoslos nuestros como simplemente caminar por la calle, a mitad de la calle, caminar a cualquier hora, saludar con una sonrisa para seguir favoreciendo la red social entre vecinos, iniciemos procesos de acompañamiento a enfermas(os), a viejas(os), a madres solteras, a adolecentes que están descubriendo su sexualidad, inventemos nuestros propios ritos para recibir el espíritu de los aún no nacidos, que se encuentran en el vientre de las madres, ritos para despedir a nuestros muertos, para recuperar a nuestros(as) jóvenes en re-encuentros de familia y comunidad haciendo hincapié en familias en donde los adolecentes se encuentran confundidos tras la máscara de la violencia, las adicciones y el suicidio, sintamos en nuestro cuerpo la fantasía, la imaginación, la creatividad. Cuestionemos el poder mismo en las asambleas en cualquiera de sus encarnaciones de autoridad; familia patriarcal, el gobierno, los partidos, el machismo, los medios de comunicación, los mismos dirigentes del movimiento o de otros movimientos.

Pero sobre todo realizar una labor libidinal[4] , es decir el reconocimiento de las emociones,

“Al negar la subjetividad de sus militantes caemos en significaciones enraizadas en una cultura machista, que impiden el reconocimiento de las emociones y la posibilidad del fortalecimiento interno de la psique, debilidad que el enemigo aprovecha. Es decir dar salida a la alegría, al baile a la esperanza al amor, el reconocer nuestra humanidad, nuestro temor, nuestra vulnerabilidad y nuestra finitud y la posibilidad de la derrota, hablar del miedo de la parálisis, del terror silenciado que nos genera la tortura del otro. Es necesaria la reconstrucción de nuestros vínculos, verbalizar nuestras emociones y reconstruirnos a nosotras mismas” (Souza L. et. al., 2009:30).

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[1] El título de este artículo, “la alegría reúne, pero el dolor une” hace referencia a Javier Sicilia, defensor de los derechos humanos y militante hacia la No-violencia, frase recuperada durante la marcha por la paz, posterior a la tortura y muerte de su hijo en México-2011. [2] Capitalismo subdesarrollado, es la incapacidad estructural de los países Latinoamericanos por desarrollar mediante sus propios recursos los medios de producción (bienes del capital) que corresponden a los estándares mundiales de la industrialización (Lechner, 1977:402)
[3] Impunidad: absoluta ausencia de consecuencias jurídicas y legales de actos de autoridad flagrantemente violatorios de los derechos humanos fundamentales, desde las diversas órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal, y en sus tres esferas de competencia, la ejecutiva, la legislativa y la judicial,  lo que tiene como consecuencia la protección y/o evitar sancionar a los responsables por sus actos. (De Val, 2010, párr.1)

[4] Libido es una expresión tomada de la teoría de la afectividad. Llamamos así a la energía considerada como una expresión cualitativa […] de las pulsiones que tienen relación con todo aquello que puede designarse con la palabra amor” (Freud, S., cit. en Laplanche, J. y Pontalis, J. B., 1974.)

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