Fluidos

 

Luna

 

Le encantaba ese pequeño recorte temporal,
ese ínfimo fragmento de tiempo que se escapaba a todos los otros tiempos,
en donde en la privacidad de un baño público,
podía bajarse los calzones y sentada en esa taza pública,
podía oler sus privados calzones.

Ese aroma que le enseñaron como repulsivo y pagano, constituía aquella pequeña transgresión moral que satisfacía sus impulsos animales.
Le gustaba mirar la huella de sus fluidos en sus privados calzones, le extasiaba entregarse al olor impúdico de su sexo, perderse en ese registro animal de sus sentidos y sus partes, para por breves minutos, reconocerse en su animalidad deseante.

Su privado olor a vagina le permitía homosexualizarse libremente,
disfrutando el aroma de los fluidos negados en su formación heterosexual.

Y así, encerrada en lo privado que un baño público puede tener,
deseaba en privado, el privado olor de los fluidos
de aquella mujer que le negaron al crecer,
de aquella mujer que sólo pudo amar
en el reprimido y privado amor
de una mejor amiga.

 

Descargar PDF

Top