Reflexión metodológica en torno a la investigación sociológica de femicidios: los desafíos del trabajo de campo y una nueva conceptualización del femicidio.

Resumen:

El artículo revisa las decisiones metodológicas tomadas en el proceso de la investigación de los femicidios, llevada a cabo por los autores. El objetivo es contribuir a la reflexión en torno a cómo realizar estudios sobre femicidios, y a la discusión en torno a su definición desde las ciencias sociales. Se detallan las características más básicas de la investigación mencionada, y luego se presentan las etapas de la investigación. Cada etapa contiene definiciones teóricas y estrategias metodológicas propias, que fueron evolucionando a medida que avanzaba la investigación. Concluida esta exposición, se argumenta teóricamente respecto a las innovaciones de los autores para definir el femicidio, incluyendo nuevos criterios para su estudio; y posteriormente se detalla respecto al nuevo concepto de femicidio al que la investigación de los autores arribó gracias a las decisiones tomadas. Finalmente, el artículo presenta una consideración para investigaciones futuras respecto a los temas mencionados.

Palabras clave: femicidio, violencia basada en género, operacionalización, metodología, sociología.

 Abstract:

This article reviews the methodological decisions taken by the authors in the process of researching femicides. The aim of the present reflections is to contribute on how to conduct studies on femicide, and the debate about its definition from the social sciences. This essay specifies the basic features of the above research, and presents the different phases involved in it. Each stage contains its own definitions of the theoretical and methodological strategies, which evolved as the investigation progressed. After this presentation, theoretical arguments are drawn in regard to the innovations of the authors in the definition of femicide, which includes new criteria for its study. This leads to the elaboration of a new concept of femicide that the authors arrived through the decisions taken during the present research. Finally, the article gives suggestions for future research regarding the topics mentioned.

Key words: femicide, gender violence, operationalization, methodology, sociology.

 


Juan Cabrera Ullivarri. Estudiante de Licenciatura en Sociología de la Universidad de Chile.

Pablo Cristi Contreras. Estudiante de Licenciatura en Sociología de la Universidad de Chile, y del Diplomado de Extensión en Gestión Social de Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

El presente artículo tiene por objeto presentar las decisiones metodológicas tomadas por los autores en su investigación respecto a los femicidios, hecha en el marco del pregrado de Sociología de la Universidad de Chile. El interés de esta presentación radica en comprender la complejidad que los estudios de género implican para la disciplina, debido a varias razones, entre ellas, el rezago –y discriminación– que los estudios de género tienen en la academia, al menos de la Universidad de Chile, y colaborar en el debate para el estudio de la violencia de género en las ciencias sociales.

Los diseños en algunas investigaciones –quizás para la mayoría– deberían ser lo suficientemente abiertos como para renovarse. A veces, en el papel, un diseño metodológico puede calzar muy bien, cual crucigrama, pero puestos en acción demuestran las grietas y supuestos de su construcción. Esto no es algo evitable, en nuestra opinión. Por eso los diseños, insistimos, debieran tener la cualidad de ser lo suficientemente flexibles para poder innovarse, sin perder por eso la línea de la investigación, así como el tema, los métodos y el enfoque. Nuestra experiencia en esta investigación es precisamente un ejemplo de ese fenómeno. Hicimos un diseño bien planteado y coherente, que en acción se debilitó porque no cubría todas las posibilidades que efectivamente surgieron en la aplicación.

Descripción de la investigación.
La investigación tiene dos etapas: la primera, de construcción de los datos de femicidios mediante el registro de la prensa en la Base de Datos; y el segundo, el análisis de los femicidios registrados mediante el análisis de los datos, lo que es una etapa más cualitativa del estudio. Para los enfoques cualitativos, se consultó a Manuel Canales (Canales, 2006), Taylor y Bodgan (Taylor y Bodgan, 1987), y Manuel Valles (Valles, M., 2003). Este artículo se referirá a la primera parte.

Pregunta :
¿Cuántos y qué patrones culturales tienen los femicidios registrados en los medios de comunicación escritos, ocurridos en 2005, 2006, 2007 y 2008 (1er semestre) en Chile?

Objetivo General :
Registrar y caracterizar los femicidios ocurridos en Chile (2005-2008) para contribuir al conocimiento general, estudio y superación de la violencia de género en el país.

Objetivos Específicos:
Generar una Base de Datos de Femicidios en Chile (2005-2008) con los casos aparecidos en los medios de comunicación escritos masivos del país.

Reconocer patrones culturales de los femicidios identificados, para desnaturalizar este fenómeno.

Visibilizar el orden de dominación a través de información sobre femicidios en Chile para promover una necesaria transformación social de rechazo hacia la violencia contra las mujeres como forma de violación a los Derechos Humanos.

Esta es una investigación descriptiva, pues consideró el conocimiento previamente producido del área que se investiga para formular las preguntas de investigación (Hernández et. al., 1991: 62) con elementos exploratorios, pues al no encontrar registros de femicidios o información previa consistente, nos adentramos en un fenómeno que sigue siendo difuso en cuanto a sus mediciones y características (Valles, M., 2003: 59).

Asumimos, tal como el estudio Femicidio en Chile (Rojas et. al., 2004: 41), que el registro de femicidios por medio de la prensa es impreciso. Nada asegura que los periódicos efectivamente registren todas las muertes de mujeres por razones de género. Debido a la inexistencia de mecanismos oficiales para ese registro, y de una institucionalidad acorde para ese propósito, la prensa se alza en distintos países como la vía más completa para cuantificar el femicidio. El registro de prensa se hizo en base al diario La Cuarta, porque es el único que entrega públicamente los hechos de violencia extrema con las mujeres, en relación al resto de los diarios nacionales (Rojas et. al., 2004: 65), a pesar del enfoque sensacionalista de sus artículos. Para los casos de femicidios no ocurridos en la Región Metropolitana se revisó la prensa digital de la región correspondiente. Cuando La Cuarta era insuficiente en información, se revisaron otros periódicos para completar la Base de Femicidios.

Tres momentos en la investigación: la ampliación del conocimiento.

Las siguientes ideas han nacido luego de un tiempo registrando femicidios desde La Cuarta, y discutiendo con la profesora guía, la socióloga Mg. Silvia Lamadrid. No buscamos dar respuesta definitiva a estas reflexiones. Más bien, son problematizaciones para alimentar el debate en torno al femicidio y las posibilidades de su registro y caracterización. Es más, esperamos que estos puntos no se acaben y surjan otros.

1. Primer momento: los criterios primarios.
En los albores de la investigación hicimos una revisión a los trabajos latinoamericanos al respecto (CCPDDHH, 2006; CEPAL, 2007; Castillo, 2008; Vetrugno, 2006; ONU, 2006; ONU, 2008; CLADEM, 2007; Barcaglione et. al., 2005; Carabineros de Chile, 2007; Segato, 2006; Sagot, 2000; Cisnero, 2001; Pola, 2001; Macassi, 2005), y llegamos a una definición particular de femicidio.

El femicidio se configura como la forma extrema de violencia basada en género ejercida por los hombres contra las mujeres, ya que termina con la muerte de ellas, y es la expresión del control sobre todas ellas como género, naturalizado en la cultura y tolerado por el Estado. Dentro de sus principales intereses, el concepto, por un lado busca subrayar que políticamente no es lo mismo un asesinato de mujeres a otros, dado que es una consecuencia de un orden de dominación patriarcal; y por otro lado, resalta el carácter de crimen de odio –o de poder– al violar las dos leyes del patriarcado. Además, es un recurso de violencia instrumental y de control masculino, en un contexto de subordinación femenina, y no una respuesta emocional o pasional de los hombres. Se distinguen tres tipos de femicidios:1) Femicidio íntimo: asesinato de mujeres cometidos por hombres, con quien la víctima tenía o tuvo una relación familiar, sentimental, de convivencia, u otras afines. Son los más frecuentes, y en general es la culminación de episodios de violencia sostenidos por años o meses. 2) Femicidio no íntimo: asesinato de mujeres por hombres, con quienes las víctimas nunca tuvieron alguna relación sentimental, familiar o a fin con el femicida. En general, en este tipo de femicidio existe la violación sexual. 3) Femicidios por conexión: mujeres asesinadas en el intento por interponerse tratando que un hombre matase a otra mujer. Son las mujeres que actúan para intervenir una situación de violencia o son atrapadas por la acción del femicida.

Este concepto es una definición que explicita el interés político de denuncia contra la opresión de las mujeres y su consecuente dominación, y se subraya que está anclado en motivos estructurales de la sociedad, o sea, no son producto del singular estado emocional-nervioso de un hombre. Y se considera que los hombres son los asesinos-activos en la relación violenta, mientras que las mujeres son las víctimas-pasivas. Los tres tipos de femicidios los usamos tal cual se hacía en otras investigaciones y como el Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) los consideraba.

Además, el concepto visibiliza la dominación masculina en tanto el femicidio es producto de violencia basada en género (VBG). La VBG, según la ONU, es aquella que “tenga como consecuencia, o tenga posibilidades de tener como consecuencia, perjuicio y/o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica de la mujer. Constituye una de las más generalizadas violaciones de los Derechos Humanos” (Castillo, 2008: 18). El hecho de visibilizar las formas de violencia contra la mujer, mediante el concepto de VBG, tienen como fin último permitir a ellas el acceso igualitario a la participación política y social, a la inclusión versus su exclusión, o lo que Touraine llama entrar al “mundo de la palabra” (Touraine, 1989). De hecho, Touraine señala que los movimientos de mujeres en América Latina han hecho un llamado más enérgico a la defensa de la vida misma y su dignidad, que a reivindicaciones económicas (Touraine, 1989).

2. Segundo momento: operacionalizar el femicidio.
Ya que necesitábamos una mayor claridad en el concepto para su registro, decidimos hacer una descripción operativa del femicidio. La conclusión fue que serán femicidios aquellas muertes y suicidios de mujeres originadas por las siguientes formas de violencia y sus derivados a manos de hombres: abusos verbales y físicos, golpizas físicas o emocionales, acusaciones de celos control e intimidación, tortura, venganza, esclavitud, negación de la comida, acoso sexual, violación sexual, abuso sexual infantil incestuoso o extrafamiliar, heterosexualidad forzada, mutilación genital, psicocirugía, operaciones ginecológicas innecesarias, mutilaciones en nombre del embellecimiento y cirugías plásticas. Los tipos de femicidios: 1) Femicidio íntimo: muerte de mujeres provocadas y efectuadas por hombres, en donde ambos tenían, al menos una relación: a. amorosa pasada o presente (esposos, pololos, ex parejas, convivientes, etc.); b. familiar sanguínea o política (padre, madre, tío/a, primo/a, suegro/a, etc.); c. afectiva (amigo/as). 2) Femicidio no íntimo: muerte de mujeres provocadas y efectuadas por hombres, en donde ambos no tenían relación amorosa, familiar o afectiva. Se incluyen, entre otros: a. relaciones de vecinos, laborales, contractuales; b. robos que terminan en muerte de mujer/es; c. balaceras callejeras; d. redadas y/o vendetta entre pandillas; e. delitos sexuales. 3) Femicidio por conexión: mujeres asesinadas por hombres al intentar detener o agredir al hombre que ataca a otra mujer, o defender a ésta, o simplemente se presentan en el momento del femicidio siendo ellas también asesinadas.

Con esta operacionalización pudimos resolver los problemas iniciales del registro. Obtuvimos un concepto más aterrizado capaz de dialogar de mejor forma con la prensa. Las dos principales innovaciones fueron: 1) el perfeccionamiento de la tipificación, detallando bien las relaciones que cada una considera, lo cual fue muy beneficioso; 2) incluir suicidios de mujeres provocados por razones de violencia intrafamiliar o de género como femicidios.

Habiendo resuelto los obstáculos iniciales volvimos a la Biblioteca Nacional a continuar el registro, pero insistentemente surgieron dudas que exigieron nuestra atención. En la definición se menciona brevemente que las niñas también son víctimas de femicidio, y sólo como consecuencia de abuso sexual; el tema de las muertes por operaciones quirúrgicas no estaba bien explicitado; y nos preguntamos también si sólo los hombres cometen femicidios. Esto dio pie a la tercera etapa de la investigación.

3. Tercer momento: ampliación de los criterios.
Explicitaremos los puntos más relevantes que incluimos para nuestro concepto de femicidio, como correlato del concepto que hasta el momento habíamos concluido.

El femicidio no sólo lo cometen hombres. El diseño de nuestra investigación consideraba al femicidio como el asesinato de mujeres por hombres por el sólo hecho de ser tal, en un contexto de dominación masculina. Sin embargo, hemos entendido que las mujeres también pueden ser femicidas. Esto en razón de considerar el contexto detrás de las acciones de asesinato a mujeres. Ese es el tema de fondo: la muerte de mujeres debido a la lógica de la dominación masculina. Cuando una mujer mata a otra porque se metió con su pareja, creemos que se trata de un femicidio. Así como reyes mataban a sus hijas porque no les servían en términos de sucesión en el trono, o en el campo una hija no es valiosa como un hijo hombre para los trabajos y control de la casa, una mujer, por ejemplo, puede eliminar a sus hijas por razones similares. La idea es no caer en la lógica dicotómica ahistrórica, femicida/hombre-víctima/mujer. Las mujeres también pueden ser vías de manifestación de la dominación masculina.

Matar niñas, ¿es un femicidio? Encontramos varios casos en los cuales el padre de familia asesina a su pareja y luego procede a matar a sus hijos, sean hombres o mujeres. En esta situación, el asesinato de niñas por parte de su padre se vuelve problemático. Cuando decimos niña nos referimos a menor de edad, menor de 15 años preferentemente. En casos cuando el padre mata a su familia, es cuestionable si la niña fue asesinada por razones de dominio masculina –por ser mujer-, porque ella estaba allí en el medio del asesinato, o porque era hija del femicida. Es decir, podría haber sido perfectamente un niño hombre el que murió, y efectivamente fue así en muchos casos. El asesinato de niños, que también se puede llamar infanticidio, nos genera dudas al momento de clasificarlos como femicidio cuando la victima es mujer. Sin olvidar estas consideraciones, lo registraremos como femicidio ya que la victima es mujer.

No todas las muertes de mujeres son un femicidio. Las mujeres que mueren por un accidente no son femicidio. Esto involucra accidentes de automóviles, atropellos, o producto de alguna bala loca que llego a una mujer. De hecho, por esta razón hemos eliminado algunos casos del registro.

Son femicidios los casos de mujeres que mueren por cirugías estéticas innecesarias. Este es otro punto innovador que, provocativamente, hemos incluido al registro de femicidios. La definición clásica de femicidio incluye los casos de muertes producto de cirugías que mutilan los genitales femeninos contra la voluntad o de la necesidad de las mujeres (Segato, 2006: 3). Esas operaciones innecesarias son causa de femicidio. Pues bien, una operación estética, que responde a adecuar los rasgos a cánones del orden masculino de belleza deseada, es tan innecesaria como inducida por la estructura social en la cual se inserta la mujer. Son categorías de percepción y juicios de valor creados en un contexto de dominación masculina interiorizadas en las mujeres. Vale matizar, hay casos de personas víctimas de accidentes o quemaduras que se someten a cirugías estéticas; éstas tienen un argumento médico. En cambio, operarse los senos o la nariz por ser más bella, o  complacer al marido, se acerca más a femicidio que a otra cosa. Como hemos dicho, es necesario someter a discusión este tópico.

Para ilustrar las reflexiones anteriores, queremos exponer ejemplos concretos de la discusión sobre la muerte de niñas menores de edad, suicidios y operaciones estéticas, casos que sin duda son los más controversiales e innovadores para su consideración como femicidios [1].

Comencemos por la muerte de niñas. El 1 de octubre de 2005, Giovanni Reyes Valdebenito violó vía anal y mató por asfixia a su hijastra Lissette Orellana de 10 años. En este caso no dudamos de presenciar un femicidio. Giovanni hizo uso del cuerpo de Lissette para su beneficio y placer, en razón del control y poder sobre ella como hombre y padre. Pero hay otros casos para debatir. En 2007, el 22 de enero una madre mató por asfixia a su hija Síndrome de Down de 24 años, porque estaba cansada de su enfermedad. El mismo año, entre el 8 y 9 de febrero, Carolina de 22 años mató a su hija Yamila de 1 año y 7 meses, según dijo porque estaba agobiada de tanto llanto y griterío. En estos casos, ¿qué llevó al asesinato de estas mujeres-niñas? ¿Fueron asesinadas por ser mujeres, o por otros motivos? En el caso de Yamila, según como se presenta la noticia, podría haber sido niño o niña, e igual la hubiera matado. Lo mismo sucede con el caso de la niña con Síndrome de Down. Asimismo ocurrió el 24 de febrero del mismo año cuando Carmen Contreras mató a su hija de 16 y su hijo de 8 años, para después suicidarse. No queda claro en estos casos que la causa del asesinato sea el hecho de ser mujer.

Pasemos a revisar ahora casos de suicidio. El 1 de agosto de 2005 Rosa Klein, de 46 años, se lanzó desde un séptimo piso tras discutir con su ex esposo. Afirmamos que es un femicidio por cuanto la causa del suicidio está claramente anclada en la violencia intrafamiliar de la cual Rosa y su esposo eran protagonistas. Pero hay otros suicidios que nos generan dudas. En 2007 hubo un par de casos donde mujeres se mataron por amor, es decir, se suicidaron tras acabar sus relaciones amorosas. Es el caso de Digna Basic de 21 años (4 enero), Cecilia Maureira de 41 años (14 enero) y D.A.C. de 16 años (18-19 marzo). Al menos con la información entregada por el diario, no es suficiente decir que fueron femicidios. Estos tres casos puntuales, como otros similares, sí los consideramos femicidios, como argumentaremos más adelante. Los tres suicidios por amor son causados luego que ella se separa de su pareja hombre y siente que ya no tiene nada más qué hacer viva.

Las cirugías estéticas innecesarias, tal como hemos descrito anteriormente, son fuente de expresión de la dominación masculina y, por ende, de las estructuras cognitivas que en la sociedad operan con esa lógica. ¿Por qué una mujer ha de operarse su nariz y busto con el argumento de darle una sorpresa al marido? Es el caso de Pamela Fariña Álvarez, del 26 de abril de 2007. Quiso darle ese regalo a su esposo, y murió en el intento a causa de la anestesia. ¿A qué responden los cánones de la belleza? ¿Por qué Pamela pensó que con senos más redondos y grandes, y una nariz más respingada, estaría dando una satisfacción a su marido? La información de prensa no indica alguna mal formación que justifique médicamente la intervención. Esto nos lleva a pensar que las muertes a causa de cirugías estéticas innecesarias están basadas en una forma de violencia simbólica: el deber ser del cuerpo femenino aceptable y apetecible por la racionalidad dominante (masculina). Hay un problema específico que surge de esto al momento de construir la Base de Datos: ¿quién es el femicida en el caso de Pamela? ¿El anestesiólogo, el equipo médico, el hospital, el marido… la sociedad? Como no podemos responder esa pregunta, dejamos esa casilla de la Base de Datos sin rellenar más que con la simbología que indica ausencia de datos.

La incorporación de estos elementos nos llevó a registrar más femicidios que los oficiales del SERNAM. A la luz de todo el proceso de estas tres etapas, concluimos una vez más que el registro de femicidios es impreciso. La prensa no hace un recuento completamente confiable. Incluso el registro del SERNAM parece insuficiente frente a la definición que aquí hemos manejado de femicidio. Entonces es imposible hacer un registro fidedigno de femicidios con las actuales condiciones de información disponible. Sin embargo, nuestra Base de Datos reúne la mayor información posible de rescatar desde la prensa, y ayuda a configurar grandes tendencias y características de los femicidios en el país.

Argumentación sobre las innovaciones al concepto de femicidio.

Brevemente, queremos desarrollar el argumento de nuestra apuesta teórico-metodológica no planificada desde el primer momento del diseño de la investigación. El transcurso de los registros, y los posteriores análisis y profundización de lecturas nos llevaron a plantear la necesidad de ampliar el concepto de femicidio.

Actualmente es un lugar común encontrarse con casos de mujeres jóvenes y adultas que se someten a cirugías estéticas innecesarias, es decir, que no cumplen una función médica que resuelva problemas de salud para esas mujeres y que responden, sencillamente, a consideraciones de forma socialmente aceptadas y deseadas de su cuerpo. Una de las ideas más subrayadas por Bourdieu es que los dominados (en este caso, mujeres) aplican categorías sociales a sus relaciones y formas de desenvolverse que son propias del punto de vista de los dominadores (hombres), naturalizando esas visiones y prácticas, instituyéndose así la violencia simbólica (Bourdieu, 2000: 50-51). Las mujeres de Cabilia, un ejemplo recurrente de Bourdieu, tienen una imagen autodenigrante de su sexo debido a los esquemas de sus dominadores; similar, señala el sociólogo, a lo que nuestras mujeres viven respecto a su inadecuación corporal respecto a los cánones de belleza. Hay un rol construido para las mujeres, se espera que sean femeninas, deseables, depiladas, perfumadas, sensuales, disponibles, serviciales, baratas. Es la feminidad entendida como la complacencia masculina (Bourdieu, 2000: 86). En el fondo, tener senos pequeños, un trasero no abultado, nariz poco respingada, hacen que no seas una “mujer como Dios manda”; es no cumplir con el rol femenino asignado, como señala Aldunate (Aldunate, 2007) [2]. Esta es la lucha entre el cuerpo idealizado y el real de las mujeres, conflicto que se canaliza en operaciones estéticas. La evaluación de su cuerpo que recibe de los demás, es lo que necesita para construirse constantemente, orientando sus decisiones y prácticas. Mujeres que mueren en medio de una operación estética, independiente a si es por reacción alérgica a la anestesia o negligencia del médico, es una muerte anclada en razones de dominación masculina. Para nosotros, eso es un femicidio.

Siguiendo la misma lógica argumentativa, los suicidios de mujeres también pueden considerarse femicidios. Hay casos que registramos donde esto es claro, ella termina su vida tras un continuo de violencia ejercida por su pareja[3]. Pero en los casos que anteriormente llamamos suicidios por amor, ¿es tan fácil la conclusión? En principio no lo es. Pero ahondando los argumentos es posible entregar luces a su favor. Atendiendo a los significativos aportes de Bourdieu en el tema, entendemos que las mujeres (y hombres) han sido construidas (en términos simbólicos) socialmente en sus prácticas y horizontes de sentido, destinándolas a la resignación, sumisión, discreción. En ese contexto, las mujeres cuentan con pocas formas de ejercer un poder contra los hombres, o dirigido hacia ellos, armas que por lo demás están inscritas en el orden androcéntrico. Es decir, las formas de resistencia de las mujeres están igualmente codificadas por el aparato simbólico del orden masculino. Bourdieu destaca, por ejemplo, la magia como una de las formas con que las mujeres accedían a algún poder, pero las brujas fueron duramente reprimidas (quemadas, violadas, golpeadas) en razón de ser maléficas y negativas (Bourdieu, 2000: 47)[4]. Además de estas formas de poder que las mujeres pueden alcanzar, están los fines que el mismo orden le asigna a la feminidad (como el cuerpo perfecto capaz de idiotizar a los hombres). Entre esos fines está el amor. Suicidarse por amor es una forma de poder que las mujeres activan para atacar las leyes del patriarcado, a saber: el control y posesión sobre el cuerpo femenino, y la regla de la superioridad masculina (Segato, 2006). Así como el femicidio no lo entendemos como una respuesta pasional/emocional de los femicidas a causa de los celos (Barcaglione et. al., 2005), el suicidio de mujeres en contextos de relaciones de pareja tampoco lo asumimos como una consecuencia meramente psicológica-pasional. Este suicidio sólo viene a confirmar las relaciones de dominación.

Hacia la nueva definición de femicidio.

A la luz de todas las consideraciones mencionadas, hemos llegado a la siguiente definición de femicidio. Entendemos al femicidio como la máxima expresión de violencia basada en género y de violación a los derechos humanos de las mujeres. Es una forma de dominación, poder y/o control masculino que termina con la muerte de la mujer, sin importar la forma, el lugar y el arma con la que se produce el crimen, ni la edad de la víctima, ni el sexo del femicida. Los femicidios no presuponen necesariamente una relación previa del algún tipo entre los implicados. Incluimos como femicidios los suicidios de mujeres que son provocados por reiterados abusos y/o cualquier forma de violencia (económica, sexual, física, psicológica) perpetrada por uno o más hombres y/o mujeres, basadas en las formas de dominación mencionadas. Serán causas del femicidio: abusos verbales y físicos; golpizas físicas y emocionales; acusaciones de celos; control, Asaltos e Intimidación; tortura; venganza; esclavitud; negación de la comida; acoso, abuso y violación sexual; heterosexualidad forzada; operaciones ginecológicas innecesarias y/o mutilación genital; operaciones en nombre del embellecimiento y/o cirugías plásticas innecesarias.

Esta definición del femicidio tiene una gran diferencia con la anterior: hombres y mujeres pueden cometer femicidios. Hemos concluido que sociológicamente importa quién es víctima de estos crímenes y no tanto quiénes los cometan. En ese sentido, tanto un hombre como una mujer pueden asesinar por razones de género a una mujer, lo cual es coherente con nuestra opción por el concepto de VBG. Es el caso que hemos visto de madres que matan a sus hijas, y donde cabe preguntarse si les hubiesen dado muerte si fueran hijos hombres. Este entre uno de los posibles casos. De lo contrario seguiríamos reproduciendo la lógica dual hombre/mujer, en la cual se basa “la división de las cosas y actividades… que recibe su necesidad objetiva de inserción en un sistema de oposiciones homólogas”, lógica universalista que registraría diferencias naturales entre las cosas, y que “se confirman una y otra vez por el curso de los acontecimientos”, precisamente la eficacia simbólica del habitus (Bourdieu, 2000). Elementos que se mantienen de la definición anterior son el considerar como femicidios la muerte de menores de edad (éste es un problema que planteamos como tal y no buscamos resolver, al menos no en esta investigación), los suicidios ya descritos; y entender al femicidio como máxima expresión de VBG y violación de DD.HH. de las mujeres.

Esta definición que planteamos, y hemos usado como herramienta de trabajo, no busca ser permanente. Por el contrario, y por la propia naturaleza de su elaboración, debe ser sometida a debate y crítica, junto a los otros puntos que hemos señalado con el propósito de ampliar y no limitar el ejercicio de discusión. Para esta investigación nos quedaremos con la definición, pero invitamos a la necesaria revisión del mismo.

Consideraciones finales.

Un asunto que nos llamó la atención, y lo mencionamos como insumo para futuras exploraciones en el área, es la gran cantidad de noticias de VBG publicadas por La Cuarta. Asombra el número de violaciones sexuales, acosos de profesores, padres, toqueteos malintencionados de parientes, pedofilia, explotación sexual; de violencia física leve y extrema, desde golpes de manos hasta quemaduras de cuerpo entero y golpes con hacha en la cabeza, donde las victimas quedan vivos y otros no; los testimonios de cansancio emocional causados por la pareja, por el deber ser de un hombre o mujer; el dramático saldo que queda en varios niños, resultando unos huérfanos, otros golpeados, violados; la dependencia económica de las mujeres respecto a los hombres, las cuales reciben una ayuda estatal para, en el fondo, expandir las funciones domésticas –lavar, cocinar, bordar, coser, criar– a un mercado en forma de servicios; y así un largo etcétera de situaciones de clara VBG. Hemos hecho una lectura diferente a La Cuarta, ya que, en general, leemos cotidianamente la prensa y estos casos de violencia de género nos pueden pasar por el lado sin reconocerlos. Desde que leemos prensa con esta mirada de género, no reconocemos en los otros grandes diarios del país (La Tercera, El Mercurio, La Segunda, Las Últimas Noticias, La Nación, etc.) tal profusión de casos duros y concretos de VBG. Es el perfil de las crónicas de La Cuarta que sencillamente nos alertan. Uno sabe que en el país ocurren asesinatos, violaciones, agresiones rutinarias. Distinto es ver rostros, nombres, lugares, personas que han sido violadas, agredidas, violentadas. Esa es la gran diferencia que puede hacer el leer los diarios con una mirada de género, pero en ello no se puede agotar la investigación sobre el tema.

Notas del artículo

[1] Para leer los casos recomendamos revisar el diario nacional La Cuarta, en las fechas citadas.
[2] Las mujeres deportistas, físico-culturistas en particular, muchas veces no son consideradas mujeres en el sentido idílico del término, pues son grandes, fuertes, musculosas, ganadoras, independientes; es decir, tienen distinciones que son propias del masculino. ¿Una madre convencional aconseja a su hija a ser físico-culturista o una modelo de belleza? ¿Adónde se va la balanza?
[3] Destacamos que todos los casos de suicidios registrados en nuestra Base de Femicidios, ocurre en contexto de relaciones de pareja. De modo que, aun cuando no es posible afirmar la culpabilidad directa de la pareja hombre, estos casos los hemos calificados como femicidios íntimos.
[4] Otras formas de oponer la violencia masculina por parte de las mujeres son la mentira, la astucia, el instinto, la pasividad, el amor de madre, la esposa maternal que victimiza a su hombre, entre otras. Pero queremos destacar la autovictimización de las mujeres. Bourdieu ha hecho buenos análisis al respecto.

Bibliografía

Aldunate, V. (2007). “Expulsadas del paraíso”. En Rompiendo el silencio, julio de 2007 Chile: s/e. Consultado el 10 de noviembre de 2008. Disponible en: http://www.rompiendoelsilencio.cl/articulos/articulos_1jul07_2.html.

Barcaglione, G. et. al. (2005). Femicidios e impunidad. Argentina: Centro de Encuentros Cultura y Mujer (CECYM).

Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. España: Anagrama.

Canales, M. (2006). Metodologías de Investigación Social. Introducción a los oficios. Santiago de Chile: LOM.

Carabineros de Chile (2007). Femicidio en Chile. Seminario Nacional Sobre violencia intrafamiliar. Santiago de Chile: Dirección Nacional de Seguridad y Orden Público.

Castillo, E. (2008). Feminicidio: Mujeres que mueren por violencia intrafamiliar en Colombia. Colombia: Profamilia.

CEPAL-Comisión Económica para América. Latina y el Caribe (2007). ¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile: CEPAL.

Cisnero, S. (2001). “El femicidio íntimo en la Ciudad de la Plata. Año 1997-2001”. Consultado el 10 de Noviembre de 2008. Disponible en: http://alegislativo.bcn.cl/alegislativo/pdf/cat/docs/4937-18/902.pdf.

CLADEM-Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (2007). Monitoreo sobre feminicidio/Femicidio en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá. Perú: CLADEM.

CCPDDHH-Consejo Centroamericano de Procuradores de Derechos Humanos (2006). Situación y análisis del femicidio en la región centroamericana. Costa Rica: Instituto Interamericano de Derechos Humanos.

Hernández R.; Fernández, C.; Baptista, P. (1991): Metodología de la Investigación. México: McGraw Hill Interamericana.

Macassi, I. (coord.) (2005). La violencia contra la mujer: Feminicidio en el Perú. Lima (Perú): CMP Flora Tristán.

ONU-Organización de Naciones Unidas (2008). “Folleto Informativo”. En UNIDOS para poner fin a la Violencia contra las Mujeres. Consultado el 10 de noviembre de 2008. Disponible en: http://www.onu.org.pe/Upload/Documentos/2008-S_VAW_factsheet.pdf.

ONU-Organización de Naciones Unidas (2006). Informe del Secretario General: Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer. Consultado el 10 de noviembre de 2008. Disponible en: http://www.whrnet.org/docs/N0641977Es.pdf.

Pola, M. (2001). Feminicidio en la República Dominicana. República Dominicana: Asociación Dominicana Pro Bienestar de la Familia.

Rojas, S.; Maturana, C.; Maira, G. (2004). Femicidio en Chile. Santiago: Área de Ciudadanía y Derechos Humanos de la Corporación de Desarrollo de La Mujer, La Morada.

Sagot, M. (2000). La Ruta Crítica de las mujeres víctima de violencia intrafamiliar en América Latina (estudios de caso de diez países). s/p: Organización Panamericana de Salud, Programa Mujer, Salud y Desarrollo.

Segato, R. (2006). “Qué es un feminicidio. Notas para un debate emergente”. En Série Antropología, 401. Brasil: Universidad de de Brasilia.

Taylor, S., y Bodgan, R. (1987). Introducción a los métodos cualitativos de investigación: La búsqueda de significados. España: Paidós Ibérica.

Valles, M. (2003). Técnicas cualitativas de investigación social: Reflexión metodológica y práctica profesional. 3ª Edición. España: Síntesis.

Vetrugno, M. (2006). “Pasión y muerte: Mujeres asesinadas en Mendoza 2004-2005”. Argentina: Asociación Civil Espacios para el Progreso Social.

Touraine, A. (1989). “Los problemas de una Sociología propia en América Latina”. En Revista Mexicana de Sociología, Julio-Septiembre. México: UNAM.

Top